'existencia de una organización, “un sistema”, creado premeditadamente para delinquir. Se refirió a los hechos como “modo de vida” y negó que fueran actuaciones puntuales. “Es una actividad duradera de una organización con un mecanismo para obtener fondos públicos a cambio de sobornos”,
Volvió a formarse una cola para entrar a la Audiencia Nacional. Comenzaba la fase final del proceso, y todos los acusados deben presenciarlo. En el vestíbulo se reencontraban más que como niños tras el verano, como reclutas después de un permiso. La cortesía ofrece un refugio: esas preguntas por los hijos, la familia, losqué tal todo sirven para encender el piloto automático, sonreír un poco y no pensar en que está cerca el final del enorme limbo que ha supuesto este macrojuicio. Entrar a la sala lo cambió todo: a partir de ese día (23 de octubre) los procesados fueron vislumbrando los contornos de un futuro aciago.
La fiscal Concepción Sabadell inició su informe dando por confirmadas las sospechas del escrito de acusación. Incidió desde el principio en la idea de que, gracias a las pruebas, los testigos y los peritos, había quedado acreditada la existencia de una organización, “un sistema”, creado premeditadamente para delinquir. Se refirió a los hechos como “modo de vida” y negó que fueran actuaciones puntuales. “Es una actividad duradera de una organización con un mecanismo para obtener fondos públicos a cambio de sobornos”, afirmó. “Un enriquecimiento que se consiguió con el abuso de las funciones públicas de los acusados” que “viciaron los procedimientos de contratación”. Desestimó las peticiones de rebaja de penas de gran parte de los procesados, aunque reservó un gesto hacia Francisco Correa que, quizás, le reste alguno de los 125 años de prisión solicitados. Sabadell no aceptó atenuantes, pero sugirió al tribunal que, a la hora de dictar sentencia, considerara la actitud del cabecilla al confesar y aportar información relevante para el caso.
Correa, Pablo Crespo y Álvaro Pérez, en su condición de presos, entraron los últimos y por una puerta lateral más cercana a la primera línea del banquillo. Crespo, el número dos, había perdido rectitud. Álvaro Pérezel Bigotes, más encanecido y flaco, parecía enfermo. Correa se sentó, clavó los codos en las rodillas y hundió tanto la cabeza que, visto desde atrás, a veces, adquiría la forma de un torso decapitado.
El objetivo de la fase de informes finales es cerrar el relato, precisar sus puntos de solidez y encarar el cuento de la Fiscalía con el cuento de las defensas. Al final, un juicio no es más que una disputa entre relatos que pretenden instituirse como verdad sentenciada; y en el caso concreto de las acusaciones, una forma de dotar al daño cometido de una suerte de certificación oficial para justificar el daño (la condena) que se administrará después. Los acusados acuden y escuchan cómo es el Estado el que se hace cargo de su historia. El primer derecho que pierde un reo es el de la posesión de una narrativa propia.
Por eso, mientras Concepción Sabadell reconstruía las irregularidades de la trama y mencionaba nombres, los aludidos empezaban a negar ostensiblemente desde sus asientos. Según los nombraban, se iban activando como si fueran una tribu de muñecos con cabeza basculante de esos que uno pone en el salpicadero para alegrarse el viaje. En el suelo, bajo las sillas, se veían bolsos de piel y una cartera de apariencia ministerial de Alberto López Viejo: un sueño roto resumido en un maletín con cierres dorados.
Las pruebas remaban a favor de la fiscal. Sobre la impugnación de las grabaciones y las peticiones de nulidad (a las que se adhirió el PP), Sabadell indicó que la validez de las mismas se había confirmado a lo largo del procedimiento y criticó la actitudgoebbeliana que han mantenido algunas defensas: “Por mucho que se insista y se reitere, una alegación no se convierte en verdad”. Para ello, se apoyó también en las decisiones del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, que negó las supuestas irregularidades en las grabaciones, los registros y la cadena de custodia de las pruebas.
El ministerio público explicó, parte por parte, la composición de la trama. Sobre las empresas del grupo Correa, dijo que “la estructura la creó Luis de Miguel para ocultar la identidad del verdadero responsable”. Todas las firmas constituían un solo cuerpo. “Las hojas de coste, los cambios de trabajadores de una sociedad a otra, el cálculo total de los beneficios acreditan que todas pertenecían a la misma voluntad de acción. La finalidad era obtener contratos públicos de forma opaca”, apuntó. Se construyeron “para poder fraccionar contratos de modo oculto sin que pareciera que se trataba del mismo servicio”. La organización funcionaba de manera jerarquizada como una mafia.
En Majadahonda se podía comprobar en toda su magnitud la naturaleza perversa de este sistema. “Es el ejemplo paradigmático de cómo una asociación parasita un ayuntamiento, controla la gestión, elimina los órganos de control que existan y todo aquello contrario a la intención de lucrarse”. Las propias empresas de Correa elaboraban los pliegos de condiciones de los concursos públicos que luego ganaban. En el caso de la creación de la Oficina de Atención al Ciudadano (por la que Correa repartió 240.000 euros en comisiones), las empresas de la trama ya estaban preparando el trabajo antes de que se efectuara la adjudicación. Según Sabadell, las ofertas de Correa eran las más baratas, pero porque ya habían pactado sobrecostes. “Se ponía un sobreprecio del que ni siquiera se beneficiaba el ayuntamiento, sino los propios acusados y el PP”.
Dentro de la vertiente política de la organización, cada miembro desempeñaba una tarea específica destinada al saqueo. José Luis Peñas, autor de las grabaciones, tampoco quedó exonerado en el relato de la fiscal: tanto él como Juan José Moreno ponían al servicio de la trama sus facultades en el consistorio. Ambos fueron fundamentales para la marcha del caso, sin embargo, según el escrito de acusación, también recibieron regalos y contraprestaciones por sus cargos y por la adjudicación de contratos.
El ministerio público contará con dos días más para desgranar sus conclusiones. Después será el turno de las defensas. El día 10 de noviembre quedará visto para sentencia. Hasta entonces volverán a montarse colas para entrar en la Audiencia, pero serán solo colas de abogados y acusados. Apenas se vio media docena de periodistas el día 23. El 26 de julio, cuando compareció Rajoy hubo 312 reporteros y 21 medios extranjeros. Uno de los mayores casos de corrupción de la historia va a revelar su rostro definitivo mientras el partido que lo avaló y lo sostuvo irrumpe en una autonomía y se erige en garante del orden y la legalidad. Aquí, lejos de todo, en la calle Límite, en una esquina de un polígono industrial de San Fernando de Henares, se desmonta esa presunción; aquí el PP no es constitucionalista ni un partido de Estado, aquí el fango que hay detrás de esas siglas se explica con pruebas, cifras y rostros, pero casi nadie está mirando.
Francisco Correa, Luis Bárcenas y otros acusados durante el juicio por la trama Gürtel
Es periodista, creador del blog Manjar de hormiga. Colabora en El estado mental y Negratinta, entre otros.
* Creative Commons
CTXT
Cada mañana me levanto muy temprano y leo la prensa extranjera, comenzando con la de EEUU, pasando a la británica y a la europea continental para terminar leyéndome la española. Aunque doy mayor atención a las noticias económicas y políticas, admito también que me leo las deportivas, centrándome en el fútbol, que es el deporte que más me gusta. Tengo que admitir que soy un culé (ya que sigo al Barça desde que era niño) que siempre ha visto al Barça como mucho más que un club, aunque esto es cada vez más difícil de sostener, como explicaré más tarde.
Lo que haré en este artículo es publicar noticias sobre el escándalo que no he leído en los mayores medios de información del país.
1. La persona que ha llevado a nueve autoridades de la FIFA (incluyendo dos vicepresidentes) a los tribunales ha sido la nueva Fiscal General del Estado Federal de EEUU, la Sra. Loretta Lynch, que había sido antes de ser nombrada recientemente por el Presidente Obama para ocupar tal cargo, fiscal del Estado de Nueva York (donde está localizado Wall Street, el centro del capital financiero). La pregunta que se hacen muchísimos columnistas progresistas en EEUU es: ¿por qué se lleva a la FIFA ahora a los tribunales y no se ha hecho antes con los banqueros, tanto estadounidenses como europeos, que están corrompidos hasta la médula, que se han saltado todas las normas contra la evasión fiscal conocidas, y que están protegidos por los paraísos fiscales? Creo que es una pregunta lógica que no he visto que se haya hecho en ninguno de los rotativos en España. Que esta pregunta se haga no implica que debiera dejar de perseguirse a la FIFA. Pero sí que deben cuestionarse las prioridades de la oficina fiscal del Estado federal. Es casi imposible no pensar, como han hecho varios articulistas en la prensa estadounidense, que la fiscal del Estado federal lo ha hecho bajo el mandato de la Administración federal de vengarse de que EEUU no fuera escogido como sede del campeonato mundial de fútbol de 2022, como había pedido el gobierno federal de EEUU. No hay duda de que este conocía de la corrupción en la FIFA desde hace mucho tiempo. ¿Por qué ahora, pues, y no antes?
2. Es interesante notar que las bases legales en las que se apoya la Fiscalía del Estado federal para poder tomar tal acción contra personas que no son ciudadanos estadounidenses, por hechos no realizados en territorio de EEUU, es, ni más ni menos, que la ley antiterrorista aprobada por el Congreso a raíz del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Esta ley da autoridad para que el Estado Federal actúe como policía internacional, actuando según los que considere son sus intereses. La corrupción de la FIFA es denunciable, pero no tiene nada que ver con el terrorismo internacional. Se utiliza la ley antiterrorista, sin embargo, para menesteres e intervenciones que no tienen nada que ver con el terrorismo.
3. La FIFA es una de las empresas transnacionales de mayor dimensión, con unas de las tasas de beneficios más altas (obtuvo 1.500 millones de dólares –algo más de 1.300 millones de euros– solo del campeonato mundial de Brasil). Y, sin embargo, no paga ni un centavo en impuestos. Se la considera una asociación sin ánimo de lucro, cuya sede está en Suiza. Toda la evidencia existente apunta a que es una empresa altamente corrupta y que los votos en las votaciones para escoger la sede del Mundial se basan no en las condiciones ideales para realizar el campeonato, sino en la capacidad de comprar votos.
4. Qatar es uno de los países que reúne peores condiciones para realizar el campeonato, con unas temperaturas de 150º Fahrenheit (equivalentes a 65º centígrados). Es, además, uno de los países con mayores violaciones de derechos humanos hoy existentes en el mundo. Es un Estado dictatorial, basado en una enorme represión, en el que la clase trabajadora (la mayoría inmigrantes) carece de los más elementales derechos laborales. Según la Confederación Internacional de Sindicatos, 1.200 trabajadores inmigrantes han muerto desde el año 2010 cuando se seleccionó a Qatar para la celebración de los juegos mundiales en el 2022. El grado de crueldad de que es capaz tal régimen queda demostrado en el hecho que los trabajadores inmigrantes procedentes de Nepal no fueron autorizados a ir a ver a sus familias tras el terremoto que tuvo lugar en aquel país. Un inmigrante nepalés murió cada dos días en 2014.
Y Qatar es el país que la camiseta de los jugadores del Barça está promoviendo, convirtiendo al Barça -que fue el club deportivo identificado con la lucha por la libertad y por la democracia en Catalunya y en España- (y cuyo presidente fue fusilado por las tropas franquistas durante la Guerra Civil) en un promotor de aquel régimen. Una auténtica vergüenza que está dañando enormemente la imagen del club a nivel internacional. La burguesía catalana que colaboró con la dictadura y ahora controla la dirección del Barça, nunca se caracterizó por su compromiso con la libertad. Hoy existe un rechazo entre los socios del Barça frente a esta situación que espero sea exitoso para echar a la actual dirección de dicho club.
5. Por cierto, aprovecho para clarificar que el abucheo en el último partido Barça-Athletic Club contra la Marcha Real, que es el Himno Nacional, no fue, como maliciosamente se ha presentado por parte de los nacionalistas de los dos lados del Ebro, una pitada de los catalanes y los vascos contra España, sino contra el Estado borbónico y su himno monárquico (una marcha real borbónica), con el cual parte de la población catalana, entre la cual me incluyo yo, no se siente identificada. No debe identificarse el Estado con la población que reside en el territorio gobernado por tal Estado. En Catalunya no hay ninguna animosidad hacia la población de cualquier rincón de España, pero sí hay un profundo desagrado con el Estado central, que me alegra constatar se va extendiendo en el resto de España.
6. El Presidente de la FIFA, el Sr. Blatter (que ha dimitido hoy), ha presidido esta asociación con pleno conocimiento y participación de las malas prácticas que se están realizando. En realidad, ha estado evitando visitar varios países, como EEUU, por temor a ser detenido. Era incluso probable que no hubiera ido al campeonato mundial de fútbol femenino en Canadá –un gran evento que está siendo marginado incluso por la propia FIFA-. Preguntado el Sr. Blatter sobre qué es lo que podría hacerse para dar mayor promoción e interés popular a este evento, respondió que "las jugadoras se cortaran al máximo posible sus pantalones". Esta es la calidad de tal personaje, y esta es la realidad que usted desconocía. Espero que encuentre estas noticias interesantes.
* Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
* Crónica agradece al autor poder compartir sus artículos de opinión con nuestros lectores
Hay corrupciones grandes, tramas de miles de millones; hay corrupciones famosas, hay corrupciones medianas y corrupciones pequeñas. Hay corrupciones llamativas y corruptelas que pasan sin pena ni gloria por los medios de comunicación porque ese día ha aparecido una corrupción grande que implica a un miembro de la familia real o a un ministro. Hay corrupciones que además de por dinero, que siempre es un elemento imprescindible, se dan también por clasismo. Porque la corrupción española se sustenta sobre esos dos pilares: afán de lucro personal y profundo desprecio por lo público, que aquí se identifica como cosa de pobres. Y ya sabemos lo que la derecha piensa de los pobres, que se jodan.
Cuando yo era niña los colegios tenían su cocina con sus cocineras. Cuando el neoliberalismo privatizó (externalizar, lo llaman ellos) todos los servicios, esas cocineras y esas cocinas pasaron a mejor vida y, en aras de una supuesta eficiencia y calidad (jajajaja), la comida de los niños y niñas fue entregada a empresas decateringque, muy probablemente, habían creado el día antes de la concesión amigos, primos o cuñados de los políticos encargados de la misma. Desde entonces la comida de los colegios públicos, como la de los hospitales es, literalmente, un asco. Pero en Castilla y León algunos platos de comedores escolares contenían larvas sin que los políticos de la Junta se inmuten. En su fuero interno lo que piensan es algo como esto: “¿No se empeñan en ir a colegios públicos? ¡Pues no querrán comer caviar!”. La empresa responsable de las larvas, Serunión, tiene un largo, larguísimo, historial de gusanos y cucarachas entre las lentejas y los garbanzos. Pero, al parecer, ninguno de los responsables educativos o sanitarios de la Junta de Castilla y León ha encontrado esto extremadamente preocupante. Lo más probable es que sean de la opinión de que aquí los pobres han comido gorgojos toda la vida… y sí, que se lo digan a nuestras abuelas, que eran expertas en separar los gorgojos de los garbanzos.
Este es el país donde una empresa con buenos contactos ni quiebra ni se cierra. Es prácticamente imposible. Para empezar porque si tiene buenos contactos firmará siempre suculentos contratos con la administración; si le va mal se le otorgarán subvenciones o se la rescatará con dinero público y, finalmente, si se le cae el puente que construía porque el cemento estaba aguado o se estrella el tren que discurría por sus vías porque no funcionaban los sistemas de seguridad…entonces se abre una investigación. A la empresa de catering, ya le han abierto una investigación. O mil, porque esa misma empresa intoxicó a más de 100 escolares en Sevilla, intoxicó también en Granada, y su más conocida especialidad, la sopa con gusanos la ha servido ya en colegios de León, Segovia, Sevilla, Elche, Granada, Alicante…En Mallorca aparcó los gusanos para introducir una novedad: comida con una cuchilla dentro, pero eso, según la empresa, se debió a “un problema de manipulación”, lo normal.
Con todo, la Junta de Castilla y León ni siquiera se plantea rescindir el contrato. Es más, se lo han renovado por “ser la oferta económicamente más ventajosa, por la calidad y variedad de los menús, la contratación de personal discapacitado, las mejoras den la atención al alumnado, la organización del servicio y el departamento dietético-nutricional”. Queda claro. Por eso se ha mostrado muy indignado el portavoz cuando los periodistas le han sugerido la posibilidad de tener en cuenta a los gusanos a la hora de renovar. “¡Los contratos están para cumplirlos!”, ha dicho muy enfadado el consejero de algo. Y tiene razón. Bien pensado, si la empresa decateringfue escogida por presentar la oferta más barata (lo otro no es más que palabrería) no se puede ahora alegar que no ha cumplido con su parte del contrato. Los gusanos y las larvas son baratísimos y nadie ha demostrado que no sean alimenticios. Los padres y madres se han movilizado y quieren la vuelta de las antiguas cocinas en los colegios pero eso es imposible porque, imaginen, ¿quién se puede lucrar de contratar a un par de buenas cocineras por colegio que se preocupen de servir buena comida? Nadie, así es mucho más difícil enriquecerse. Así que padres y madres de Castilla y León, no se disgusten tanto. En la guerra los pobres ya comían gorgojos y sobrevivieron. Ya se sabe que estamos en crisis y que lo que no mata engorda.
* Beatriz Gimeno es escritora y expresidenta de la FELGT (Federación Española de Lesbianas, Gays y Transexuales) * Crónica agradece a la autora su decisión de compartir sus artículos con nuestros lectores
No nos descuidemos. La actualidad es más larga que una frontera. Entre el ruido de las noticias inmediatas, por los huecos de las alambradas del día, entran realidades con un largo pasado y un futuro que parece interminable.
SOS Racismo, Andalucía Acoge, CP San Carlos Borromeo, Círculo Podemos Inmigrantes… Hasta 37 entidades sociales han firmado esta semana un manifiesto. Denuncian el peligroso operativo continental que el Consejo de Europa ha puesto en marcha para la captura de migrantes. Se trata de la estrategia policial y política bautizada con el nombre de Mos maiorum. Las costumbres de nuestros mayores.
Por desgracia no es una noticia que la declaración de Derechos Humanos sea en el mundo una lista de preocupaciones abiertas más que un acuerdo con valor efectivo. No es tampoco una noticia que el corto plazo de la actualidad oculte ese tipo de realidades que dibujan cicatrices de largo recorrido. La barbaridad ideológica de Mos maiorum no despierta interés en nuestras discusiones, no levanta primeras páginas.
Es que tenemos encima otros muchos problemas. El juez Andreu sienta hoy en el banquillo a Rato y Blesa, vigas sólidas de la España imperial de Aznar, para preguntarle por la maquinación de las tarjetas opacas en Caja Madrid. Artur Mas da una vuelta de tuerca en Catalunya con la consulta falsa del 9 de noviembre y prepara unas elecciones plebiscitarias. Teresa Romero, nuestra enferma particular de ébola, vive ya una afortunada mejoría. Los ministros de Sanidad de Europa, los mismos que han abandonado a miles de víctimas en África, se reúnen por fin para tomar medidas sobre el virus. Todo eso ocurre hoy y todo es importante desde luego.
Pero hay en Europa un virus con un recorrido más largo, una enfermedad que pasa en silencio. No despierta nuestras preocupaciones. El Consejo de Europa quiere responder al mundo globalizado, y a sus miserias, y a sus brechas sociales, con la consolidación de una identidad, la costumbre de nuestros mayores, fundada en el desprecio al otro, la pureza de sangre y la falta de hospitalidad. Fundar la definición delNosotrosen una alarma contra la existencia de los demás es una decisión de graves consecuencias que desplaza el debate democrático a horizontes de carácter totalitario: un mundo inflexible en las identidades como respuesta a la unificación de los mercados y de las explotaciones económicas.
Es verdad que en nuestros mayores pueden encontrarse ejemplos como la Santa Inquisición, las expulsiones de judíos y moriscos o las diversas rapiñas del colonialismo y de la ambición imperial. Pero también es cierto que en nuestros mayores aparece esa larga tradición de dignidad humana que ha estudiado durante años el profesor Hernando Valencia. Su libroLos Derechos humanos(Acento, 1997) no es una novedad editorial, pero forma parte de la "más rabiosa actualidad".
Entre mis mayores está el filósofo estoico Meleagro de Gadara que escribió en el siglo I antes de Cristo lo siguiente: "La única patria, extranjero, es el mundo en que vivimos; un único caos produjo a todos los mortales". Entre mis mayores está el filósofo Immanuel Kant que escribió lo siguiente en su ensayoSobre la paz perpetua(1975): "Hospitalidad significa aquí el derecho de un extranjero a no ser tratado hostilmente por el hecho de haber llegado al territorio de otro". Entre mis mayores está Federico García Lorca, porque en 1929 se subió al edificio más alto de Nueva York para arrojarle un grito al Vaticano y denunciar la traición de la Iglesia Católica al amor de Cristo. El papa Pío XI había firmado el Pacto de Letrán con Mussolini, olvidándose de que la voluntad de la tierra da sus frutos para todos.
La voluntad que a mí me importa es la de los seres humanos. Una frontera supone un interrogatorio doble. Se le pide el pasaporte al que llega de fuera y, al mismo tiempo, esa pregunta civil y humana supone un cuestionamiento del país que recibe al extranjero: ¿qué país eres tú?, ¿qué opinas de la convivencia?, ¿cómo resuelves tus conflictos?, ¿qué piensas de la dignidad humana?
El operativo Mos maiorum indica que la respuesta de Europa a la globalización del siglo XXI se inclina más por las identidades totalitarias que por el debate democrático. No creo que haya otra cuestión de más actualidad. Sus consecuencias van a ser nuestro pan de cada día. Y nos equivocamos al pensar que es sólo un problema de los que llegan de fuera.
Una sociedad trata a sus propios ciudadanos con la misma dignidad o falta de dignidad que utiliza para tratar a los extranjeros. Hoy se aprueba también en el Parlamento español la ley mordaza que va a convertir la disidencia política en un problema de orden público. Hay cientos de sindicalistas que esperan o cumplen condena por su participación en las últimas huelgas generales. Sin que hubiera violencia significativa, la Fiscalía pide 74 años de cárcel a 14 jóvenes que participaron en la manifestación que dio lugar al 15-M.
La sociedad que pierde su dignidad humana en una frontera acaba tratando a todos los suyos como si fuesen extranjeros. Otra de mis mayores, Hannah Arendt, le enseñó al siglo XX que este tipo de juegos con las patrias está en el origen de los totalitarismos.
Desde el 1 de octubre de 2014, Público incorpora un nuevo sistema de gestión y moderación de comentarios: Disqus. Puedes leer todos los detallesaquí.
Al utilizar los Servicios de Comentarios (A.L. 5.2), el Usuario se compromete a no enviar mensajes que difamen o insulten, o que contengan información falsa, que sea inapropiada, abusiva, dañina, pornográfica, amenazadora, dañando la imagen de terceras personas o que por alguna causa infrinjan alguna ley.
Los comentarios que contengan insultos, descalificaciones, difamaciones, falsedades, enlaces inapropiados, comerciales y publicitarios o que contengan preguntas o valoraciones sobre el sistema de comentarios serán revisados para valorar su publicación, pudiendo ser eliminados. El cauce adecuado para la resolución de preguntas sobre el servicio de comentarios consiste en el envío de mensajes mediante el formulario que se encuentra en nuestra página deContacto.
Los Usuarios que atenten con sus comentarios contra la imagen de Público, de sus trabajadores y propietarios o que utilicen cualquier tipo de técnica, fórmula o composición literal en sus mensajes para eludir los criterios de moderación o aquellos que suplanten personalidades de otros usuarios serán bloqueados en el servicio, eliminándose sus comentarios e impidiéndoles continuar publicando comentarios mediante su cuenta.
Luis García Montero (Granada, 4 de diciembre de 1958) es un poeta y crítico literario español, ensayista, profesor de Literatura Española en la Universidad de Granada. Recibió el Premio Adonáis en 1982 por El jardín extranjero, el Premio Loewe en 1993 y el Premio Nacional de Literatura en 1994 por Habitaciones separadas. En 2003, con La intimidad de la serpiente, fue merecedor del Premio Nacional de la Crítica
* Crónica agradece al autor su generosa decisión de compartir sus artículos de opinión con nuestros lectores
Una constante en los casos de gran corrupción es que nunca sorprende en el entorno del corrupto. Es raro que se sepan los detalles que servirían para llevar a los tribunales al corrupto. Pero la corrupción huele entre otras cosas porque no se roba para nada sino para vivir mejor, comprar voluntades, financiar organizaciones. Todo eso se ve.
El caso de las tarjetas de Cajamadrid-Bankia no es un caso discreto. Hay 86 personas que tenían tarjeta con el equivalente a los sobres del PP. 86 personas durante una década. 86 personas con su opulencia, con sus dispendios ostentosos. Nadie puede creer que 86 personas que entran y salen durante 10 años actúan en solitario. Que nadie cuenta nada (siquiera porque les pareciera normal), que nadie sospecha nada, que nadie duda de por qué una persona defiende políticas radicalmente opuestas a las ideas con las que se supone que llegó. Probablemente no hubiera mucha gente que supiera que no pagaban nada de esas tarjetas. Lo que suele ser evidente es quién es un corrupto, no en qué consiste la corrupción. La omertá se mantiene porque quienes saben los detalles también son beneficiarios directa o indirectamente, porque mucha gente intuye quién es corrupto pero poca gente sabe cómo roba.
Un secreto entre 86 no es un secreto. Como es imposible pensar que el reparto de sobres que se hacía en Génova 13 y el mecanismo concesión-donación-sobre no fuera un secreto a voces dadas las decenas y decenas de cargos del PP y empresarios que participaban del saqueo y los sobornos durante décadas. Los casos de corrupción se suelen conocer por crisis económicas o matrimoniales. Cuando un cónyuge despechado cuenta lo que sabe; cuando el botín no llega a todos y alguien que no recibió el maletín prometido se venga tirando de la manta. Esperemos que también cuando un corrupto es pillado y decide largar lo que sabe de un viejo entorno por el que se siente abandonado: ojalá esa sea la próxima fase de la fiesta de las tarjetasblack, la primera que paguen ellos.
El saqueo no era un secreto sino un ecosistema
Para su sostenibilidad necesitaban que todos nos creyésemos en el ajo, que igual que necesitamos que haya avispas aunque nos molesten sus picaduras, necesitábamos el saqueo, que creyésemos que lo contrario son utopías populistas económicamente insostenibles. Necesitaban que nos creyésemos que todos hacíamos lo mismo, que está en el mismo plano no pagar el IVA al fontanero, bajarse un disco de Internet y desfalcar el país. Necesitaban que nos creyésemos que todos nos beneficiábamos del saqueo, que nuestro piso valía más y por tanto éramos más ricos, que el saqueo inmobiliario generaba una país más rico, más empleo para todos… Aplicaron a la economía esa lógica según la cual el principal beneficiario de las corridas de toros es el propio toro, que si no se extinguiría. También necesitaron que un puñado de dirigentes políticos y sindicales pensaran (puede incluso que equivocadamente) que les beneficiaba que uno de los suyos participara del festín.
Y coló durante muchos años
Los extractos de las tarjetas B tienen una ventaja principal: evidenciar que su corrupción no estaba en el nivel de las pequeñas corruptelas cotidianas de un ciudadano cualquiera. Que Rato se gastaba en un "club, fiesta, pub, discoteca" en una noche casi 500 euros. Que Blesa se gastó un día de verano 900 euros en helados. Su mundo es radicalmente otro al nuestro. Y las consecuencias de su saqueo no son los 15 millones de euros de las tarjetas black, que no estaría mal, sino los 22.000 millones de euros de ruina del país para rescatar una Caja que en vez de estar al servicio de la sociedad estaba al servicio del saqueo.
Ni todos hacíamos lo mismo ni todos fuimos beneficiarios. Era un ecosistema, pero no un ecosistema sostenible sino explosivo. Asistimos estos días a la explosión de su ecosistema. Porque es un ecosistema programado para la explosión tras años de carroñeros arrasando. Bienvenida sea la explosión de su obsceno saqueo. Ojalá ayude a que nunca más nos creamos que lo único realista es aplaudir mientras nos roban.
(*) Hugo Martínez Abarca es miembro del Consejo Político Federal de Izquierda Unida y autor del blog Quien mucho abarca.
* Crónica agradece al autor que podamos compartir sus opiniones con nuestros lectores
Comer o medicarse. Algunos pacientes españoles –como sucede en Grecia o Portugal – están dejando de medicarse porque no pueden costearse el re-pago farmacéutico. Incluso con patologías graves como el infarto de miocardio. Lo ha denunciado un cardiólogo del Hospital Universitario de Salamanca, el doctor Maximiliano Diego. Un paciente suyo ha sufrido un segundo infarto porque no pudo pagarse el tratamiento que le prescribieron tras sufrir el primero.
El paciente –cuenta la Cadena SER- tuvo un infarto hace un año, le pusieron un ‘stend’, un pequeño muelle en el corazón, y salió del hospital sano, pero con un cóctel de medicamentos que debía tomar obligatoriamente y del que tenía que pagar el 40% del precio, unos 100 euros al mes. El enfermo está en paro y sobrevive con 400 euros de subsidio.
Añadiría que carece de sobresueldos como la vicepresidenta del gobierno y el resto de la cúpula del PP. En su “puta vida” los ha cobrado este señor, ni nadie por un mismo trabajo. 400 euros de subsidio ahora, mientras le duren. No puede distraer 100 para la medicación. Como él muchos otros pacientes, según cuentan bastante afectados profesionales de la sanidad pública en España.
Insistiré una vez más en que todos los recortes no han servido para nada (hacia la sociedad, se entiende, algunos sí se benefician). Nadie ha endeudado a España más que Rajoy que tiene la deuda pública cerca del 100% del PIB cuando la cogió en el 68,5%.
Depositar una papeleta en la urna tiene consecuencias como es lógico. Se avalan actuaciones políticas. En el caso de las delictivas o desalmadas, se actúa de cómplice. La corrupción que nos rodea requeriría que para votar se exigiera, además del DNI, un certificado de ética, siquiera de decencia.
* Rosa Maria Artal es escritora y periodista y escribe sus artículos en su blog ElPleriscopio, algunos como este se publican también en eldiario.es
* Crónica agradece a la autora poder compartir sus artículos con nuestros lectores
Aunque el paro es la primera preocupación de los españoles (y es normal, tiene que ver con poder comer) la corrupción se ha convertido en su principal certeza, muy por delante de cualquier otra fe compartida. El 95% de los españoles cree que la corrupción es generalizada. Y que el 95% lo crea significa que lo creen los hombres y las mujeres, las amas de casa y los parados, las adolescentes y los disc-jockeys, los médicos y los empresarios, las funcionarias y los albañiles. Creemos en la generalización de la corrupción mucho más que en dios, en la patria o en la familia, entes difusos o invisibles. La corrupción no se imagina, se ve, se palpa, la leemos en los periódicos bien como asuntos judiciales o bien cómo loterías que siempre tocan a los mismos; o bien en forma de mansiones que se compran o se edifican alcaldes de pueblo, ex políticos o empresarios que dejan de pagar los salarios a sus trabajadores. La corrupción la vemos –o la olemos- en cada recalificación, en cada presupuesto, en cada prejubilación fastuosa, en todas las pensiones millonarias; la corrupción la imaginamos en todos los consejos de administración, en el deporte y en la política, en las empresas y en las obras públicas y privadas.
No hay español ni española que no sepa a estas alturas que donde se construye algo (viviendas, equipamientos, carreteras o trenes) hay gente que se hace inmensamente rica y mucha otra gente que se hace más pobre (nosotros y nosotras). No hay nadie que no sepa que donde el constructor dice que aquello va a costar mil termina costando un millón y que donde dicen que se trata de un equipamiento muy útil y que traerá riqueza lo que trae es despilfarro, bolsillos llenos de algunos, destrucción del medio ambiente y, finalmente, desastre.
Ese 95% de creyentes españoles en la corrupción, por la misma razón, no creen en ninguna otra cosa. Si se cree que la corrupción está generalizada no se puede creer en la democracia, el sistema, los partidos, la honradez de los políticos, no se cree en nada, sólo en la corrupción. Porque la corrupción es como una marea de alquitrán que se va extendiendo y manchando cualquier cosa que toca. No sólo mancha, sino que ocluye, impide respirar y ahoga. Y eso está ocurriendo con esta democracia. Si la tierra está contaminada, todo lo que crezca sobre ella lo estará. A estas alturas es casi superfluo insistir en que hay políticos honrados. Los hay, y hay muchos. Pero lo cierto es que por muy honrados que sean muchos políticos, aquí todos son culpables de no haberse preocupado lo suficiente en detener o en poner barreras a esta inmensa podredumbre que nos inunda.
Aquí nadie se ha plantado y se lo ha tomado en serio. Esta semana la publicación de estas cifras no ha provocado ningún revuelo en el mundo político, no ha generado declaraciones, y mucho menos acciones, que nos demuestren que de verdad le dan a este asunto alguna importancia. Ellos siguen a lo suyo. La corrupción puede ser solo un problema ético en tiempos de abundancia; cuando a la gente no le importa que el empresario/alcalde/político de turno se enriquezca porque se tiene la impresión de que hay para todos. Pero cuando ya hay gente pasando hambre, cuando las vidas de la mayoría de las personas se estrechan hasta límites insoportables, la corrupción es una bomba en el vientre del sistema y una bomba contra ellos mismos.
La rabia está creciendo hasta límites insospechados. Cuando el otro día mis compañeros de oficina, personas sociológicamente conservadoras, votantes del PP/PSOE en su mayoría, me llamaron la atención porque, sin darme cuenta, saqué una lata de Coca Cola de la máquina, olvidando que los trabajadores de la planta de Fuenlabrada están en huelga, me di cuenta de que las cosas han cambiado de una manera muy significativa. Una certeza del 95% de que la corrupción está generalizada, significa la misma cifra de personas que tienen la certeza de que nos roban y engañan. Significa un 95% de personas que no creen nada de lo que los partidos les dicen, que no confían en los políticos y eso al final siempre estalla, para bien o para mal, pero estalla.
Beatriz Gimeno es escritora y expresidenta de la FELGT (Federación Española de Lesbianas, Gays y Transexuales)
* Crónica agradece a la autora que comparta sus artículos de opinión con nuestros lectores
No asusta mucho la infección de un cuerpo si lo que se pretende es su muerte. Se puede contaminar sin escrúpulos un río cuando la opción última es su desaparición después de un periodo extremo de sequía. Importa poco degradar una realidad que tiene como fin su propia borradura.
Tenemos ejemplos concretos. A los partidarios de la liquidación de los servicios públicos, les viene bien propiciar el naufragio de la educación, la sanidad o la información ofrecida por el Estado. Son dos etapas distintas del mismo negocio. Aquellos que han saqueado los contenidos de la radio y la televisión pública valenciana pueden ahora participar del festín que facilita la muerte de una entidad manchada e insostenible. Oficio de buitres.
Ocurre lo mismo con la política. El espectáculo de una corrupción constante, los correos electrónicos llenos de pus, las mentiras servidas en bandejas parlamentarias, la falta de explicaciones sobre cuentas, áticos o tramas, no importan demasiado para los que viven bien bajo el descrédito general de la política, esa irritación popular que inutiliza cualquier alternativa. Si no se cruza una pelea interna en un partido, los escándalos suelen diluirse sin consecuencias para el afectado.
En España hay abierta una Causa General contra la realidad. Se infecta de forma cotidiana una realidad que tiene como destino calculado su desaparición. El primer paso, desde luego, es la mentira, la borradura de las huellas con el pañuelo de las afirmaciones falsas: la reforma laboral ha creado empleo, los españoles estamos saliendo de la crisis, cambiamos el sistema de pensiones con el fin de hacerlo sostenible, el PP es la fuerza más interesada en combatir la corrupción.
Después viene el control político de la vigilancia pública. Los funcionarios encargados de cuidar y asegurar el cumplimiento de las normas (inspectores de hacienda, jueces, periodistas de medios públicos) son manipulados y hacen su carrera bajo la amenaza del cese, el castigo o la falta de promoción.
Finalmente se suprimen los derechos de los ciudadanos y se convierte la protesta social en un asunto de orden público con la dureza de las penas, los uniformes y las multas. El envenenamiento del lenguaje —que es otro de los mecanismos imprescindibles—, permite confundir la seguridad con la represión en una sociedad amordazada.
Todo esto resulta más efectivo cuando existen procedimientos previos que alteran y limitan el valor de la participación incluso en las urnas. La ley electoral española es otro sistema de defensa del poder ante la protesta democrática de los ciudadanos. Los partidos mayoritarios limitan mucho la factura parlamentaria de su descrédito. Puede darse el caso, como ocurrió en las últimas elecciones gallegas, que el PP pierda casi un 20% de sus votos y consiga vender al mismo tiempo una gran victoria en el reparto de escaños.
Hay algo más, algo decisivo. El deterioro de la política abre una brecha, ahora un abismo, entre la España real y la España oficial, que poco a poco convierte el mundo de las elecciones en un espacio virtual. La opinión en una casa o en un bar se produce a muchos kilómetros de distancia ideológica del videojuego del poder. Del mismo modo que una anoréxica se mira en el espejo y se ve gorda, un ciudadano mediatizado puede criticar con pasión a un partido y convertirse luego en su votante. Y es que el voto deja de tener conexión con la realidad para situarse en el terreno de la superstición virtual.
La campaña electoral es así un videojuego con su propio argumento. Cumple un papel especial y espacial el rencor, que se cultiva como puente propicio para cruzar al duelo virtual de los escaños. Por ejemplo, se pide el voto a Rajoy por odio a Zapatero, o se pide el voto a Rubalcaba por miedo y odio a Rajoy. Los no creyentes se abstienen y dejan de ser peligrosos. Los creyentes se limitan a participar en un guion marcado: el duelo entre guerreros. El incumplimiento de las promesas electorales se da por hecho, es la condición de esta estrategia virtual que separa el sentido de los votos de la realidad.
La criminalización de las víctimas, la ley mordaza y el furor represivo del PP no tienen sólo el fin inmediato de silenciar la protesta. Pretenden también borrar la realidad para que no interfiera en su videojuego. Las plazas se han llenado tanto de dolor, angustia, necesidad y rebeldía que la experiencia de carne y hueso está entrando de nuevo en la política. Es un peligro para la estrategia virtual. La gente puede negarse a la infección periódica del Estado si no está dispuesta a convivir con su cadáver. Una realidad que no se borra es un problema para los ilusionistas de la infección. Por eso estamos asistiendo a esta Causa General contra la realidad.
Luis García Montero (Granada, 4 de diciembre de 1958) es un poeta y crítico literario español, ensayista, profesor de Literatura Española en la Universidad de Granada. Recibió el Premio Adonáis en 1982 por El jardín extranjero, el Premio Loewe en 1993 y el Premio Nacional de Literatura en 1994 por Habitaciones separadas. En 2003, con La intimidad de la serpiente, fue merecedor del Premio Nacional de la Crítica * Crónica agradece al autor su generosa decisión de compartir sus artículos de opinión con nuestros lectores
Estos días he estado viendo a Matas declarando ante el tribunal que le ha condenado finalmente por cohecho (uno de los muchos que la ha condenado… y los que le quedan). Hace unos años era un presidente todopoderoso y, como tal, todo lo que decía o hacía parecía importante. Iba y venía sin bajarse de su coche oficial, se reunía con políticos, con miembros de la casa real, con actores y actrices, con ricos en general y él mismo vivía en un palacete. Le veíamos en la televisión y quizá no nos dábamos cuenta de lo pobre tipo que es. Ahora, al verle declarando incoherencias, mentiras e indignidades ante un tribunal; ahora, al verle despojado de cualquier signo de poder, incluido el respeto que ya nadie le guarda, me ha parecido un personaje patético, pequeño moralmente, un personajillo ridículo.
Matas sale del Juzgado
Los políticos corruptos no tienen la más mínima dignidad. Tienen tal codicia, tal falta de perspectiva de la realidad, tal ausencia de sentido del propio honor que mientras cobran cientos de miles de euros de manera legal e ilegal, mientras reciben todo tipo de prebendas materiales, mientras viven en un palacete, son al mismo tiempo capaces de presionar a quien sea para que su mujer, en el caso de Matas, cobre 2000 euros al mes en un hotel haciendo nada o para que les inviten a sushi. Si hiciéramos un seguimiento del comportamiento- tipo del corrupto veríamos que son absolutamente previsibles, que reaccionan siempre de la misma manera. Primero lo niegan todo de manera enfática y soberbia, porque la soberbia forma parte del revestimiento con el que el corrupto se viste; después demandan a quienes les acusan de corruptos en nombre de su honor; finalmente, a veces, no siempre, terminan ante un tribunal. Entonces se repite lo mismo. Primero dicen que están contentos de poder probar su inocencia y de colaborar con la justicia; durante el juicio mienten lo que haya que mentir y se siguen mostrando tan soberbios como antes: hacen muecas, se ríen, hacen gestos despreciativos, se sientan o caminan con el cuerpo muy tieso, como Urdangarían cuando hacía el paseíllo hacia la sala. La chulería corporal, gestual, es la manera en la que quien no tiene honor ni dignidad pretende simularla. Es una especie de performance de dignidad, pero en esa sobreactuación se ve a la legua que se trata de un disfraz.
Carlos Fabra
Y luego, según el juicio avanza y las cosas van a peor, estas personas empiezan a desinflarse como un globo pinchado, el cuerpo se empequeñece, se encorva, va perdiendo consistencia; es el momento en el que los atributos del poder se les van retirando y en el que empieza a aparecer la persona tal cual es. Los antiguos compañeros ya no les llaman, les visitan o siquiera les mencionan; los fiscales o los acusadores dicen en voz alta lo que durante años todo el mundo ha pensado pero no se ha atrevido a decir por miedo a represalias, ya no infunden miedo a nadie, nadie les respeta. Y en ese momento en lugar de reconocer sus corruptelas, pedir perdón, explicar que perdieron la cabeza, que les cegó la codicia, en lugar de comportarse siquiera ahora decentemente, que sería la única manera de recuperar cierto sentido de la dignidad, se convierten en alfeñiques patéticos que farfullan más mentiras y más indecencias. Y finalmente todos, ellos y ellas, tras varios meses o años sentados en el banquillo, escuchando en voz alta sus delitos, sus miserias, parecen siempre mucho más pequeños de talla de lo que parecían al principio. Casi podríamos pensar que la talla moral, una vez desvelada, fija también la imagen que nos hacemos de su talla corporal. Matas, Munar, Fabra, Camps…todos, todas, entraron en los tribunales pareciendo más grandes de lo que eran; eran minúsculos en realidad.
Rajoy apoyando a Matas
Ahora probad a poner a algunos dirigentes del PP, a algunos empresarios o famosos, con todos susVictor Tormo, dirigente de Izquierda Unida en Castellón, que terminó en un banquillo por llamar corrupto a Carlos Fabra. Creo que ya se puede decir que Fabra es un corrupto, que Matas lo es, que Munar lo es. De todos los demás pringados en los chanchullos del PP, de los pringados hasta el fondo en la Gürtel, en los sueldos en b, la evasión fiscal, las comisiones, habrá que esperar y decir que son presuntos corruptos por ahora, pero la verdad es que a muchos de ellos les estamos viendo empequeñecer por momentos, les estamos viendo esa sobreactuación enfática y ridícula en la defensa de un honor hace mucho que no tienen.
reclamos de derecho al honor, delante de un tribunal intentando explicar que cobraban en b, que aceptaban coches o viajes, que colaban a sus familiares en las listas de espera de los hospitales o que imputaban los gastos del cumpleaños de un hijo a la contabilidad empresarial…igual que haría cualquier padre o madre de familia, Señoría, y les veréis como lo que son, como personajillos pequeños e indignos. Y ahora recordemos también a
Beatriz Gimeno es escritora y expresidenta de la FELGT (Federación Española de Lesbianas, Gays y Transexuales)
* Cróncia agradece a la autora que siempre comparta sus opiniones con nuestros lectores
Hallábase investigando el Juez Castro la causa relacionada con Iñaki Urdangarín y su ex socio Diego Torres, respecto a sus manejos desde el Instituto Noos para recabar fondos públicos de forma ilícita, cuando se topó con la presunta actividad de la infanta Cristina en dichos negocios.
Comenzó a investigar el patrimonio de la hija del Rey (con permiso de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca) y se encontró con una transferencia realizada por el monarca, a favor de la infanta y de su marido, por importe de 1,2 millones de euros. Evidentemente, como D. Juan Carlos de Borbón y Borbón tiene asignada una cantidad anual a cargo de los Presupuestos Generales claramente inferior a dicho importe, el juez decidió investigar el origen de aquel dinero, que tan generosamente prestaba el padre a su hija y a su yerno.
Paralelamente, el juez Castro dio con la presunta implicación de dos altos cargos, Rita Barberá y Francisco Camps, en la realización de acuerdos verbales para que el Instituto Noos se hiciera cargo de varios eventos: Valencia Summit y Juegos Europeos en la ciudad de Valencia. Dichos acuerdos, más tarde se materializaron en contratos públicos ocultos bajo la forma de “convenios” y remunerados en la partida de “subvenciones”.
Ante la existencia de aforados, en cumplimiento de la ley, el Juez Castro elevó Exposición Razonada al TSJ de Valencia, para que investigara los hechos presuntamenteocurridos en Valencia, en los que habían intervenido estos dos altos cargos.
En respuesta a este escrito del juez y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, la Fiscalía Anticorrupción propone que la investigación en el TSJ de Valencia no se limite a los hechos ocurridos en Valencia sino que incluya también los cometidos en Baleares. Traducido al lenguaje común significa que el juez Castro deje de investigar todo lo concerniente al Instituto Noos; que deje de indagar sobre otras sociedades, como Aizon, instrumento creado para, siempre presuntamente, blanquear capital y eludir el pago al fisco por sus dos socios, Iñaki Urdangarín y la infanta Cristina. Cómo no, también tendría que cesar en la investigación sobre el préstamo del Rey a su hija, de 1,2 millones de euros.
El informe de la Fiscalía es técnicamente insuperable: describe las conductas de los principales imputados en los hechos cometidos en Valencia, detalla los delitos presuntamente cometidos y deslinda la responsabilidad de cada interviniente, incluidos Camps y Barberá.
Sin embargo, en el apartado VI.A) de su informe, éste comienza a perder ritmo (digamos, se tambalea), defendiendo lo indefendible, que el TSJ de Valencia,también debiera investigar los hechos presuntamente cometidos en territorio de Baleares, en relación con otros “negocios” llevados a cabo entre el Instituto Noos y otras corporaciones públicas de allí.
Invoca implícitamente, para ello, el criterio de conexidad subjetiva, ante el imaginado peligro de que la causa entera se rompa y se divida. Este criterio, recordemos, ya fue empleado para que el juez Pablo Ruz se quedara con la causa denominada ‘papeles Bárcenas’, pues había que investigar en un solo juzgado todo lo concerniente a Luis Bárcenas; a fecha actual nos encontramos, incluso, con pruebas destruidas.
En esta investigación sobre los hechos presuntamente cometidos por Iñaki Urdangarín, su ex socio y otros imputados, entiende la Fiscalía que el TSJ de Valencia debiera investigar todo lo relacionado con el Instituto Noos y los dos principales imputados, es decir, de nuevo la conexidad subjetiva.
Con independencia de las críticas que pudiera merecer el aforamiento, ese anacronismo que no tiene sentido en un Estado de Derecho, lo cierto es que nos encontramos, nuevamente, con la confusión de tomar la parte por el todo.
Si la Gürtel es un donante de los muchos que aparecen en los ‘papeles de Bárcenas’, los hechos presuntamente cometidos en la organización de Valencia Summit y de los Juegos Europeos forman una parte absolutamente deslindable de la trama presuntamente urdida por Iñaki Urdangarín y Diego Torres para enriquecerse ilícitamente con fondos públicos en Palma de Mallorca.
A nadie se le escapa que la preocupación por que determinados jueces investiguen exhaustivamente causas de gran relevancia social y repercusión política e institucional ha llevado al camino de la creación de “macro causas”, de gran complejidad en su tramitación, con el fin de buscar el órgano judicial más conveniente para la ocasión. O dicho de otra forma, me atrevería a decir que el objetivo no sería tanto buscar un destino concreto sino escapar del atolladero que supone la investigación realizada por un juez imparcial, que no se pliega a presiones de ningún tipo, aunque se tome un gin tonic con una de las partes, cosa que en nada afecta a la imparcialidad y que, dudo se hubiese hecho público si se tratase de un abogado en lugar de una abogada.
* Isabel Elbal Sánchez, abogada. y publicó este artículo en La marea.com
* Crónica publica el artículo po su/nuestra licencia Creative Commons
La corrupción política no es un fenómeno exclusivamente español, a pesar de lo que nos pueda parecer observando los recientes escándalos relacionados con la trama de financiación ilegal del Partido Popular. En todos los países del mundo la corrupción política y empresarial es una lacra que beneficia a ciertos sectores de la población a costa de perjudicar a otros. No obstante, lo que sí parece ser cierto es que en nuestro país la corrupción ni está tan mal vista ni está tan castigada como en otros países del centro y norte de Europa. Y en esto tiene mucho que ver la tradición democrática que existe en cada país, pues en aquellas regiones donde más tiempo llevan rigiéndose por instituciones democráticas, mejores son los mecanismos de detección y penalización de prácticas corruptas; y al revés. Es por ello que no sorprende ver cómo países que han sufrido dictaduras recientes como España, Portugal o Grecia presenten unos índices de corrupción (según la organización Transparencia Internacional) más elevados que otros países con mayor tradición democrática como lo pueden ser Francia, Reino Unido o los Países Bajos. No es muy difícil de imaginar: si durante los regímenes dictatoriales las oligarquías dominantes podían hacer cualquier cosa que se les antojase sin apenas controles ni limitaciones, no nos debería sorprender mucho que a pesar de las transiciones democráticas dichas élites hayan seguido considerando “normales” ciertas prácticas corruptas.
Pero no nos desviemos del tema. ¿En qué consiste exactamente la corrupción política? Muchas veces se utiliza este término sin entender muy bien a qué puede hacer referencia. En realidad, existen muchas formas de corrupción. Entre las más destacadas cabe mencionar el tráfico de influencias, el patrocinio, los sobornos, las extorsiones, la malversación, la prevaricación, el caciquismo, la cooptación, el nepotismo y la impunidad. Todas ellas son formas muy diferentes de utilizar el poder público en aras de un beneficio propio. Pero a la que nos estamos acostumbrando últimamente y la que es en sí posiblemente la más grave es la que tiene que ver con el soborno (o cohecho). El cohecho es un delito por el cual una autoridad pública acepta un donativo o regalo por parte de alguien a cambio de realizar un acto determinado relacionado con su cargo. Es importante tener en cuenta esto porque el hecho de que el extesorero del Partido Popular recibiera “donativos” por parte de determinados grupos empresariales no hace sino evidenciar un delito de cohecho. En este contexto “donativo” suena mejor que “soborno”, pero no deja de ser lo mismo. Las empresas no le hacían regalos al Partido Popular por amor al arte, sino que obviamente lo hacían esperando alguna contraprestación.
Para que exista un gobernante sobornado debe existir también un agente que lo soborne. Y para que pueda sobornar de forma efectiva el agente en cuestión tiene que poseer y controlar muchísimo dinero. Y es aquí donde encontramos el denominador común de todos los países del planeta que sufren este tipo de corrupción. No podemos olvidar que vivimos en sociedades capitalistas donde la riqueza y la renta están distribuidas de una forma muy asimétrica. En estas sociedades siempre hay súper-ricos, y súper-pobres. Y mientras existan los primeros seguirá existiendo el riesgo de que los gobernantes sean sobornados. No es casualidad que los países donde existen niveles bajos de corrupción sean también los que gozan de una distribución de la renta más igualitaria (Dinamarca, Finlandia, Suecia, Países Bajos…).
Mientras existan poderes económicos tan vigorosos, el poder político será más fácilmente sobornable. Esto es algo que no se le escapa a la mayoría de la población. Según una encuesta de la ONG Transparencia Internacional, un 66% de españoles cree que el gobierno actúa “en gran medida” o “totalmente” guiado por los intereses de grupos de presión y grandes empresas. Al mismo tiempo, según las últimas cifras del Centro de Investigaciones Sociológicas, la gran mayoría de la población indica que los bancos tienen más poder que los gobiernos, mientras que colocan a las grandes empresas casi en el mismo escalón.
Por eso ningún país del planeta se libra de este tipo de corrupción, porque vivimos en un mundo capitalista en el cual 41 de las 100 mayores economías mundiales son empresas (el resto son países). Frente a poderes económicos tan importantes y preponderantes, cualquier esfuerzo por combatir la corrupción se quedará corto. Si se quiere batallar con eficacia la corrupción no queda más remedio que atacar a la raíz del problema, y ello pasa necesariamente por la reducción y debilitamiento de estos desmesurados poderes económicos.
* Eduardo Garzón es economista
* Crónica le da las gracias al autor
La corrupción es un fenómeno antiguo y extendido por todo el mundo que ha suscitado la atención de muchos científicos sociales y la condena de responsables políticos de todas las corrientes. Pero ni con eso se ha podido eliminar. Al revés, está aumentando en las últimas tres o cuatro décadas.
Quizá esto ocurra porque a la hora de ponerle remedios se mira más a las creencias o prejuicios ideológicos de cada uno que a los hechos o a lo que hacen los países menos corruptos.
Así, desde hace unos años predomina la idea de que la corrupción es algo propio del sector público, que es mayor cuanto más amplia es su presencia en la vida social y que, por tanto, lo que hay que hacer para acabar con ella es reducirla a su mínima expresión.
Es una idea liberal que cala hondo pero que no casa bien con los hechos. Multitud de casos, como los de Enron, las eléctricas españolas, las agencias de calificación o los bancos que a base de estafas provocaron la crisis actual, demuestran que se da también, y en gran medida, en el ámbito privado.
También me parece evidente que la corrupción se ha disparado en los últimos años precisamente en los países, como Rusia y otros del este de Europa, que han sustituido economías con gran peso del estado por otras dominadas por el mercado, o en donde se ha llevado a cabo un gran número de privatizaciones. Y también suele suceder que la inmensa mayoría de los países que en todos los indicadores aparecen como los menos corruptos (en 2012, Dinamarca, Finlandia, Nueva Zelanda, Suecia..., según Transparency International) están a su vez entre los que tienen mayor volumen de gasto público en relación con su PIB, o entre los que tienen más empleados públicos en relación con su población activa.
Por tanto, no es nada riguroso afirmar que por el simple expediente de reducir la actividad del sector público o el número de empleados públicos, como últimamente se viene proponiendo también en España, vaya a eliminarse la corrupción que padecemos.
En lugar de partir de premisas ideológicas, sería mejor aprender de quien lo hace bien. De Finlandia, por ejemplo. Paula y Seppo Tiihonen dan diversas razones para explicar que en su país haya pocos casos de corrupción. Entre ellas, la igualdad alcanzada, el prestigio y buena remuneración de los funcionarios, la financiación pública de los partidos, la transparencia, el deber de justificar públicamente los motivos de las decisiones, el poder del defensor del pueblo, la estructura de decisión colectiva y colegiada, o la independencia personal y responsabilidad propia.
En cualquier caso, no bastaría con todo eso para acabar con la corrupción. Debe haber leyes que impidan que los gobiernos proporcionen a los corruptos las armas con las que cometen su crimen. Es una aberración que el Estado español sea el que proporciona las líneas de teléfono a Gibraltar para que los corruptos blanqueen allí su dinero, que se promulguen leyes como las del suelo sin que una autoridad independiente evalúe su impacto real, o que el gobierno de turno pueda privatizar riqueza pública sin contrapoderes que calibren cómo se hace y los costes y beneficios que eso conlleva para la sociedad.
Los paraísos fiscales, el secreto bancario y la plena movilidad de capitales son los factores que han alentado y permitido la corrupción a gran escala. Sin ellos, los corruptos serían más fácilmente acorralados; mientras existan, siempre quedarán a salvo los beneficios de sus fechorías. Hay que acabar con ellos.
También es imprescindible que haya un sistema punitivo y de rendición de cuentas que funcione. Y que se vigile mucho mejor a los vigilantes: no puede ser que los inspectores del Banco de España denuncien el comportamiento pasivo y complaciente de sus directivos y que nadie actúe contra éstos. Es una broma decir que se combate la corrupción mientras tantos delitos de esa naturaleza terminan prescribiendo; cuando tan generosamente se viene indultando a cientos de políticos, empresarios y banqueros corruptos, jueces prevaricadores, defraudadores o narcotraficantes; o cuando hay docenas de miles de personas estafadas por la banca y ni un solo banquero en la cárcel.
* Juan Torres es catedrático de Econmía Aplicada en la Universidad de Sevilla
* Crónica agradece al autor su decisión de compartir todos sus artículos con nuestos lectores
Toda esta sospechosa demolición controlada (porque suena demasiado a controlada) del meticulosamente elaborado fortín legal, ejecutivo y financiero en torno a los plutócratas neoliberales del PP y afines, que Bárcenas aparentemente ha ejecutado sin querer, te deja intrigado y mascullando una pregunta que ya varios foros intentan contestar o manipular a su favor: ¿A quién beneficiaría este descalabro sin precedentes del sistema político/democrático español?
¿A la eurocracia neoliberal, liderada por Merkel, que de repente ha empezado a ver signos de resistencia a entregar el estado español y sus arcas o a imponer la austeridad hasta sus últimas consecuencias y busca crear un escenario perfecto para el envío de otro de sus corruptos tecnócratas, a lo Monti, que remate el modelo neoliberal ignorando al moribundo pueblo?
¿A la plutocracia —local y mundial— empeñada en cambiar el modelo económico europeo y español, por tanto, pasar del Estado de Bienestar al Botín para empresarios sin controles democráticos que modulen su asalto al pueblo?
¿A los especuladores de siempre que, aplicando la exquisitamente explicada por Noemi KleinDoctrina del shockquieren hacer en toda la Europa del sur lo que ya están haciendo en Grecia y ven síntomas de contra-organización o alternativas a su shock inicial contra el PSOE y la “fantasía” (eso se empeñan en hacer creer) del Estado de Bienestar?
¿A Esperanza Aguirre que, aislada, derrotada en su pugna con Gallardón y expulsada de la cúpula Rajoy que ya intentó dinamitar en varias ocasiones, ha confabulado con su amigo Bárcenas un peligroso deterioro del modelo democrático que dé paso a figuras mesiánicas o populistas como ella quese ofrece a “regenerar” el PPy la misma democracia?
¿Al propio Partido Popular que blinda así cualquier respuesta a sus ineptas, desalmadas y descaradas medidas de saqueo, estableciendo el concepto de “no somos nosotros, son todos, es el sistema; si queréis democracia este es el precio”?
No sé si hay un pequeño conflicto de carroñeros intentando despiezar al moribundo Estado de Bienestar, pero si queréis entender un poco mejor lo perverso y falso que es este escándalo os recomendaría la lectura de este magnífico artículo titulado¿Qué se esconde tras el ataque mediático al PP?Maneja mimbres muy plausibles.
Tristemente, este escenario reproduce muchos de los datos clarificados por mi idolatradoWebster Tarpleyen su obraObama: the postmodern coupen la que denunciaba unas sofisticadas estrategias del neofascismo para bloquear cualquier iniciativa de izquierdas y garantizar el reino de las corporaciones oligarquicas.
* Este artículo ha sido publicado en el diario Publico.es
* Crónica lo ha seleccionado por su interés y contenido