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Regeneración de verdad por Beatriz Gimeno

Lo que quiero saber es qué van a hacer los partidos si el PP se atreve a perpetrar el golpe de estado municipal con el que pretende perpetuarse en las alcaldías una vez que las encuestas dicen que muy posiblemente pierdan las más importantes: Madrid y Valencia. Y también quiero saber qué vamos a hacer nosotros y nosotras, la gente. La indignación aparente o las palabras de condena no sirven de nada porque, además, en Madrid tenemos la experiencia de un golpe contra un resultado electoral perfectamente legítimo que se saldó con…nada. María Dolores de Cospedal está haciendo en Castilla La Mancha exactamente lo mismo que pretende hacer Rajoy y la oposición a su maniobra está siendo más bien tibia. Tanto en Castilla La Mancha como en Madrid en su momento los partidos presentes en el parlamento se andan y anduvieron con pies de plomo, muy cuidadosos de no salirse de su posición institucional, de no parecer antisistema, de no usar palabras fuertes como "golpistas" o "antidemócratas".
Y en aquella ocasión la gente, en Madrid, no salimos a la calle masivamente, no nos dirigimos hacia el Parlamento ni nos manifestamos siquiera en el exterior mientras se perpetraba la sesión que nos robaba un resultado legítimo y democrático. Por supuesto que ningún partido nos alentó a hacerlo ni hubiera apoyado semejante cosa. Su "prudencia", que fue conformismo y acatamiento de unas reglas de juego que el PP se salta constantemente tampoco les pasó factura electoral. Pero ¿y ahora? ¿Qué vamos a hacer ahora si el PP pretende, simplemente, darle otro mordisco más a la democracia? El PSOE dijo primero que estaba dispuesto a estudiar la propuesta del PP; luego, visto como está el clima electoral, se ha mostrado más agresivo en su negativa. Pero yo no me fío nada. Sabemos muy bien de pactos no escritos y de cálculos electorales. Sabemos también del miedo a romper la baraja y de pensar que su posición de alternativa, hasta ahora inevitable, hará que tarde o temprano ellos mismos se terminen beneficiando de dichas leyes. Ya he leído que con esa ley el PSOE se haría con muchas alcaldías en Andalucía que ahora no tiene.
Y en todo caso, el PP no necesita el apoyo de ningún partido para cambiar la ley electoral. Ahora declara que el cambio en solitario de la ley electoral es una "línea roja" que no quiere saltarse pero… ¿ha respetado el PP alguna línea roja? El partido Popular ha aprobado por decreto casi la mitad de las leyes de toda la legislatura, el Parlamento le sobra y le molesta. Al Partido Popular gobernar siguiendo los trámites parlamentarios habituales y necesarios le parece una pérdida de tiempo por varias razones. Primero porque con su mayoría absoluta van a ganar todas las votaciones y ellos no están dispuestos a aceptar enmiendas de ningún tipo; su objetivo era desde el principio poder llevar a cabo la revolución conservadora que era su plan no confesado en ningún programa: ningún pacto, ninguna componenda con la oposición. Cambiar España, acabar con el estado social, hacer mucho más ricos a los ricos, cercenar derechos etc. Su idea de España, enfrentada al resto del parlamento y a la mayoría social, no permite ningún pacto. Pero, en segundo lugar, cuanto más desapercibidas pasen las leyes, mejor. Si malo es lo que dicen que hacen, peor es lo que hacen sin que nos enteremos hasta pasados unos días, hasta que las vemos publicadas en el BOE.
Les molesta el parlamento y, les molesta la democracia misma. Seguramente, ellos, que han mandado siempre, deben pensar que es ahora cuando por fin hacen lo que siempre han querido hacer y que no tienen tiempo que perder. No están dispuestos a poner en riesgo lo conseguido: machacar los derechos sociales, hacer añicos cualquier pacto social vigente. Por ello, si ahora hay que cambiar las reglas del juego, buscarán la manera de cambiarlas. No olvidemos que en Italia, cuando empezaron a surgir opciones electorales inéditas, Mateo Renzi se apresuró a pactar con Berlusconi una ley electoral que asegure el bipartidismo y merme la representatividad del voto y la democracia misma.
Entonces, la pregunta es la misma del principio ¿qué van a hacer los demás partidos? ¿Y qué vamos a hacer nosotros y nosotras? Se equivocará el partido que ante un pucherazo electoral tenga miedo de romper la baraja pensando que puede recoger los pedazos que queden de los destrozos. Quien no rompa con los que rompen la democracia tarde o temprano va a pagarlo caro. Al final vendrá una regeneración, pero de las de verdad, la que estamos demandando.
Beatriz Gimeno es escritora y expresidenta de la FELGT (Federación Española de Lesbianas, Gays y Transexuales)

* Crónica agradece a la autora su decisión de compartir sus artículos con nuestros lectores



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Àgora CT. Associació Cultural sense ànim de lucre per a promoure idees progressistes

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